Habilidad
Vaticinio. Al jugarse con éxito, miras las 3 primeras cartas de tu mazo, las reordenas y robas 1.
El mito
Fue la más hermosa de las hijas de Príamo, y el dios de la luz la quiso. Le entregó los ojos del porvenir a cambio de una noche, y ella, teniendo ya el don en las manos, se negó. Apolo no pudo arrebatarle lo concedido; hizo algo peor: dejó intacta la visión y arrancó de sus palabras la creencia. Desde entonces vio arder Troya cada vez que miraba a su hermano Paris, cada vez que miraba a Helena, y por último cuando el caballo de madera cruzó las puertas y ella quiso partirlo a hachazos mientras la desarmaban entre risas, tomándola por loca. Cayó la ciudad tal como había dicho. La arrancaron del altar de Atenea aferrada al Paladio, la repartieron como botín, y cruzó el mar hacia Micenas sabiendo ya el nombre de la mujer que la esperaba con el hacha. Se detuvo en el umbral, olió la sangre vieja de la casa de Atreo, dijo en voz alta lo que iba a ocurrir, y entró de todos modos. Ni una sola vez se equivocó. Ni una sola vez la creyeron.