Habilidad
Llamada de Guerra. Robas 1 carta adicional del mazo.
El mito
No hacía falta ir muy lejos: bastaba con volver a casa de noche por el camino equivocado. Entonces aparecía la mujer que pedía compañía, o el monje que aconsejaba dejar las trampas, o la propia esposa esperando en la puerta cuando la esposa ya estaba dentro. El viajero despertaba al alba en un arrozal, descalzo, con la bolsa vacía y hojas secas donde había llevado monedas, y sabía sin necesidad de que nadie se lo dijera que un zorro se había reído de él. Y si la burla no bastaba, el zorro entraba: se colaba bajo las uñas, y quien lo albergaba dejaba de comer lo que comen los hombres, hablaba con voz que no era la suya y huía de los perros. Los sacerdotes lo expulsaban invocando al zorro señor contra el zorro sin amo, porque solo un zorro manda sobre otro zorro. Nunca lo mataron del todo. Aún hoy, cuando llueve con el sol alto, en Japón se dice que un zorro se está casando — y nadie sale a mirar.