Habilidad
Deserción. Si ganas el combate, el rival debe darte 1 carta de su mano (él elige cuál).
El mito
Hija de un río y de una Musa, tenía el rostro de una doncella y el cuerpo de un ave, y una voz por la que los hombres dejaban el remo y caminaban hacia una pradera sembrada de huesos blancos. No prometía placer: prometía saber. Decía conocer cuanto había ocurrido bajo el cielo de Troya y cuanto ocurría sobre la tierra entera, y ningún marino nacido de mujer había podido pasar de largo. Sobre ella pesaba una sola condición: el día en que un hombre oyera el canto y siguiera su rumbo, ella moriría. Vino Odiseo atado al mástil, con los oídos de sus remeros sellados de cera, y la nave no viró. Parténope se dejó caer al agua y el mar la llevó, sin plumas y sin voz, hasta una playa del golfo de Campania. Allí varó. Los griegos que la encontraron le levantaron una tumba, un oráculo les mandó honrarla cada año con carreras de antorchas, y sobre sus huesos crecieron unas casas. Aquella ciudad llevó su nombre durante siglos. Todavía hoy, cuando alguien dice «partenopeo», está nombrando a una sirena muerta.